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No faltan detractores para los nuevos servidores Blade Tambien conocidos como tipo de hojas. Hemos seleccionado las principales razones que esgrimen y que se deben tener en cuenta antes de adquirir un dispositivo de este tipo. La primera cuestión a considerar se asemeja a aquel dicho de que no se deben poner todos los huevos en la misma cesta. Algo parecido aconsejan las compañías de seguros cuando hablan de una dispersión del riesgo, y los informáticos evitan, si les dejan, los puntos únicos de fallo.
Los servidores ultradelgados tienen todo el aspecto de un punto único de fallo, afirman sus censores. En su opinión, los fabricantes se esmeran al presentar sus ejemplos de cómo instalar en un mismo blade los servidores web, los servidores de aplicaciones, las bases de datos y el correo de la empresa, pero no ven la cara de escepticismo de algunos clientes, que se preguntan sobre las consecuencias de un fallo general en el blade, una hipótesis nada descabellada si pensamos en la bisoñez del hardware y de las aplicaciones que los gestionan.
De todas formas, los fabricantes recuerdan que los servidores de hoja han sido diseñados para evitar este tipo de problemas, sobre todo los relacionados con fallos físicos. La respuesta de los críticos es que sólo entre un 10% y un 20% del tiempo de parada de un servicio es debido a un fallo hardware, mientras que un fallo de la aplicación -el punto débil de los blades son las herramientas de gestión- o una mala operación (por desconocimiento o inexperiencia) provocan la mayoría de las catástrofes.
Otra incertidumbre que se asoma en el mundo de los servidores blade es la posibilidad de ser vulnerado nuestro sistema por un hacker y que este provoque el colapso o la caída de todos los servicios que se pueden tener en un servidor Blade; al atacar un punto de este todo el conjunto debe fallar. Esta situación generaría perdidas importantes para cualquier organización.
¿Quién lo necesita? Una pregunta capciosa que se hacen algunos críticos es ¿quién necesita un blade? Según ellos, muy pocas empresas van a sacar provecho de las ventajas de estos dispositivos, al menos por ahora. El espacio, afirman, ha dejado de ser una problema con la llegada de los servidores ultradensos: más de cuarenta servidores en un sólo armario, cada uno con doble procesador y varios GBytes de memoria. ¿Qué compañía instala un servidor de ficheros en una máquina y, a la semana, o al mes, borra esa instalación y, en su lugar, pone un servidor web? Es más ¿cuántas empresas, y en cuántas ocasiones, necesitan instalar un servidor en unos pocos minutos, de forma automágica? Sin olvidar que, de momento, no se pueden mezclar hojas de diferentes fabricantes, algo muy deseable para aprovechar la inversión a medio plazo. Porque, esa es otra -dicen sus detractores -los blades tienen un precio, no muy elevado, pero que en estos tiempos difíciles puede ser la razón definitiva para descartar su compra.
Los fabricantes se han dado cuenta de que, en efecto, o ajustan el precio de sus servidores de hoja o van a tener dificultades para vender estos nuevos dispositivos. Sun, por ejemplo, rebajó el precio de su Sun Fire B100s al poco tiempo de salir al mercado. Otro conocido fabricante, que prefiere ocultar su nombre, reconoce que los planes iniciales para los blades se han visto afectados por la crisis, y que se han quedado lejos de los objetivos previstos. En definitiva, que han salido con una máquina más modesta, pero acorde con la demanda que han calculado para los primeros meses de vida del producto.
No faltan detractores para los nuevos servidores Blade Tambien conocidos como tipo de hojas. Hemos seleccionado las principales razones que esgrimen y que se deben tener en cuenta antes de adquirir un dispositivo de este tipo. La primera cuestión a considerar se asemeja a aquel dicho de que no se deben poner todos los huevos en la misma cesta. Algo parecido aconsejan las compañías de seguros cuando hablan de una dispersión del riesgo, y los informáticos evitan, si les dejan, los puntos únicos de fallo.
Los servidores ultradelgados tienen todo el aspecto de un punto único de fallo, afirman sus censores. En su opinión, los fabricantes se esmeran al presentar sus ejemplos de cómo instalar en un mismo blade los servidores web, los servidores de aplicaciones, las bases de datos y el correo de la empresa, pero no ven la cara de escepticismo de algunos clientes, que se preguntan sobre las consecuencias de un fallo general en el blade, una hipótesis nada descabellada si pensamos en la bisoñez del hardware y de las aplicaciones que los gestionan.
De todas formas, los fabricantes recuerdan que los servidores de hoja han sido diseñados para evitar este tipo de problemas, sobre todo los relacionados con fallos físicos. La respuesta de los críticos es que sólo entre un 10% y un 20% del tiempo de parada de un servicio es debido a un fallo hardware, mientras que un fallo de la aplicación -el punto débil de los blades son las herramientas de gestión- o una mala operación (por desconocimiento o inexperiencia) provocan la mayoría de las catástrofes.
Otra incertidumbre que se asoma en el mundo de los servidores blade es la posibilidad de ser vulnerado nuestro sistema por un hacker y que este provoque el colapso o la caída de todos los servicios que se pueden tener en un servidor Blade; al atacar un punto de este todo el conjunto debe fallar. Esta situación generaría perdidas importantes para cualquier organización.
¿Quién lo necesita? Una pregunta capciosa que se hacen algunos críticos es ¿quién necesita un blade? Según ellos, muy pocas empresas van a sacar provecho de las ventajas de estos dispositivos, al menos por ahora. El espacio, afirman, ha dejado de ser una problema con la llegada de los servidores ultradensos: más de cuarenta servidores en un sólo armario, cada uno con doble procesador y varios GBytes de memoria. ¿Qué compañía instala un servidor de ficheros en una máquina y, a la semana, o al mes, borra esa instalación y, en su lugar, pone un servidor web? Es más ¿cuántas empresas, y en cuántas ocasiones, necesitan instalar un servidor en unos pocos minutos, de forma automágica? Sin olvidar que, de momento, no se pueden mezclar hojas de diferentes fabricantes, algo muy deseable para aprovechar la inversión a medio plazo. Porque, esa es otra -dicen sus detractores -los blades tienen un precio, no muy elevado, pero que en estos tiempos difíciles puede ser la razón definitiva para descartar su compra.
Los fabricantes se han dado cuenta de que, en efecto, o ajustan el precio de sus servidores de hoja o van a tener dificultades para vender estos nuevos dispositivos. Sun, por ejemplo, rebajó el precio de su Sun Fire B100s al poco tiempo de salir al mercado. Otro conocido fabricante, que prefiere ocultar su nombre, reconoce que los planes iniciales para los blades se han visto afectados por la crisis, y que se han quedado lejos de los objetivos previstos. En definitiva, que han salido con una máquina más modesta, pero acorde con la demanda que han calculado para los primeros meses de vida del producto.
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